La vida es tan solo la suma de magníficos errores

sábado, abril 29, 2006

Sol y luna.



Mi vida transcurre cuando se apaga el sol. Parece como si este astro y yo no pudiéramos ponernos de acuerdo. Cuando llega la primavera y él comienza a salir antes, aunque de forma asustadiza, yo decido levantarme más tarde con tal de evitarlo. Parece como si mi reloj biológico prefiriera la luz tenue de la luna antes que la mayor candidez del sol. Pues para mí lo más fascinante es buscar esa candidez en su ausencia. Ya sé que puede sonar contradictorio, pero ¿qué no lo es hoy en día?

Mis amigos constantemente me preguntan porque vivo de noche, que en las noches aún hace frió y que las cosas no se observan con la misma intensidad.
Yo siempre les respondo que no es la intensidad lo que me atrae de las cosas, sino su supervivencia. Que sean capaces de verse igualmente bien con tan poca luz es algo que me fascina. Además no hay que despreciar nunca el poder de la luna.
Bajo la luna siempre ocurren cosas imprevistas, parece como si su oscuridad sirviera de manto para todo aquello que no queremos compartir con los otros. Si lo pensamos bien, las mejores cosas siempre pasan cuando cae el sol, grandes pasiones, fiestas nocturnas con amigos, fabulosos paseos, etc.

Una vez pensé que mis grandes equivocaciones las había cometido durante las noches y que siempre trataba de corregirlas por las mañanas. Por ese motivo comencé a odiar las noches, a tratar de evitarlas y desear ser una persona vulgar que solo vive de 8 a 8 de la tarde. Pero me di cuenta de que eso no era vivir, de que mis equivocaciones eran parte de mí, de mi naturaleza humana, de mi capacidad para ser imperfecta.

Volví a desear aquello que me ofrecía la luna, volvía a desear los colores tenues de la noche y la pasión vivida en todos mis errores. Encontré de nuevo la candidez en aquella oscuridad, encontré otra vez miles de abrazos, millones de paseos, y por supuesto encontré nuevos errores…pero estos ya no trato de corregirlos cuando sale el sol, puesto que he decidido vivirlos como lo que son: parte de mí.

jueves, abril 27, 2006

Un viaje en metro



Un día mientras viajaba en el metro, como tantos otros días, se sentó juntó a mí una chica.

Durante el comienzo de nuestro viaje ni siquiera me fijé en su presencia. Como siempre estaba enfrascada en la lectura de un libro, al cuál comenzaba a detestar puesto que aunque me había interesado mucho al principio como pasa con casi todas las historias, no había conseguido mantener mi atención. En aquellos momentos era completamente ajena a lo que ocurría a mí alrededor, simplemente estaba absorta en mis propios pensamientos sobre cómo iba a terminar aquella historia y sobre lo ridículo e increíble que me resultaba el personaje principal.

Sin embargo, en aquel momento comencé a notar un olor especialmente familiar. Algo que siempre me ha fascinado del sentido del olfato, es su incapacidad para recordar olores sin la presencia del estímulo necesario y lo fácilmente que relacionamos esos olores con otro tipo de recuerdos. Siempre me ha interesado, cómo somos capaces de recordar un color, una sensación táctil, un sabor o el sonido de una voz. Pero no podemos recordar un olor si este no está presente.

Pues bien ese olor, olor a moras parecido al olor que tienen las golosinas que comen los niños, ya lo había olido antes.
Existe la creencia de que, debido a la transpiración de nuestro cuerpo, un mismo perfume huele de forma distinta en cada uno de nosotros. ¡Pero es que esa chica olía de la misma manera!

Comencé a mirarla extrañada, puesto que supuse que ya la había conocido antes. Ella ni siquiera se dio cuenta de que la miraba, cosa bastante rara ya que no había prácticamente espacio entre las dos.
Cada vez me resultaba más interesante la situación, y a medida que pasaban los minutos me fui dando cuenta de que ella tampoco estaba muy receptiva a lo que ocurría a su alrededor.
Las paradas de metro iban pasando, una a una, y ella ni tan solo levantaba la mirada para saber en que punto de su viaje se encontraba. Lo cual era verdaderamente extraño, ya que todos los que viajamos en transporte público lo hacemos. Solemos evitar encontrarnos con las miradas de otros (como cuando uno va en un ascensor, fijando la mirada en la puerta o en el suelo del mismo) mirando hacia un punto fijo, o como yo suelo hacer, leyendo un periódico o un libro. Pero sin poder evitarlo y aunque estemos muy metidos en nuestras lecturas, cuando se detiene el metro todos miramos los carteles de señalización de las vías para saber con certeza dónde estamos y cuánto nos queda para llegar hasta nuestros destinos.

Pero esa chica no lo hacía, no levantaba la cabeza ni un segundo. Tenía la mirada perdida en el suelo del vagón y el pelo le cubría toda la parte de la cara que yo podía ver. Comencé a intranquilizarme, mi parada se acercaba y no llegaría a tiempo a saber quién era esa chica y por qué su olor me era tan sumamente conocido.

Casi a punto de llegar a mi destino, en mi desesperación por conocer la respuesta hice un amago de levantarme. Pretendía colocarme enfrente de ella para poder verla bien. Pero antes de que pudiera ni siquiera moverme, hizo un gesto brusco y se apartó el pelo de la cara colocándolo sobre el hombro. En ese preciso momento, me di cuenta de que estaba llorando. Las lágrimas se le deslizaban por las mejillas y caían sobre sus pantalones vaqueros, dejando en ellos una pequeña marca redonda.
Entonces el vagón se detuvo. Era mi parada. Me levanté del asiento y me dirigí hacia las puertas, no sin antes echarle un último vistazo a la chica. Volví a oler su perfume y me di cuenta de que era muy parecido a uno que yo tenía y que solía utilizar mucho.

Entonces encontré mi respuesta, ese olor no era más que la suma de aquel perfume y las lágrimas de una mujer. Por eso me resultaba tan familiar, por que olía a lo mismo que yo…

martes, abril 25, 2006

Noticias absurdas

Durante estas fechas “santeras” mientras veía el telediario, me sorprendió una noticia cuanto menos “interesante”.

El hecho es que una empresa de cine en Japón ha anunciado que próximamente sus clientes no solo podrán deleitarse viendo las películas que allí se proyectan sino que además, podrán olerlas. Si, si, olerlas…

Todo ello se realiza a través de un sistema informático que va a ser el encargado de poner olor a la primera película que se emitirá con estos efectos especiales: "El Nuevo Mundo"(tediosa elección, por cierto).

Ese sistema puede elaborar seis olores que llegan a la pituitaria de forma sincronizada con las escenas de la película desde unos aparatos distribuidos entre los asientos del cine. Aunque ya ensayaron esta nueva modalidad de "oler" cine con "Charlie y la Fábrica de Chocolate"(no puedo llegar a imaginar cómo debe ser el olor de un Humpa-lumpa), se trata, según aseguran los japoneses, de un sistema mucho más elaborado. Mientras tanto, los británicos, ensayan la fórmula de olor pero... para correos electrónicos.
Desde luego si este invento acaba convirtiéndose en realidad, nos encontraremos ante salas de cine galácticas (propias de cualquier novela de ciencia-ficción) en las que la gente no solo se encontrará con posavasos, y posa-palomitas (estúpidos inventos de la humanidad) sino que junto al reposabrazos encontrará dos “chismecillos” que deberá colocarse en las narices para poder oler las escenas que se proyecten.

Por mi parte, les ofrezco una mejor propuesta, que es utilizar ese invento en la proyección de la adaptación del “Perfume” de Patrick Süskind.

Mi objetivo




Miro la vida a través es un fabuloso objetivo, que me muestra colores radiantes y expresivos que el mundo guarda para algunos pocos elegidos. El poder observar tanta belleza hace que mi cuerpo tiemble y que se despierte en mí un tremendo deseo de compartir con aquellos que quiero todo lo que soy capaz de ver ahora.
Pero para mi sorpresa, encuentro que a nadie más le interesa esa visión, no comprenden mis anhelos, y la rabia se apodera de mí,… pobres ilusos, pienso. Siguen mirando al mundo como lo hace el resto de la gente vulgar, no se dan cuenta del valor de aquello que les ofrezco… ¿cómo despreciar algo tan inusual? Decido, guiada por mi propio deseo de seguir contemplando aquella vista, abandonar a todos aquellos que rechazan compartir mi visión de las cosas y embarcarme en la búsqueda de personas “más interesantes”.
Esta búsqueda hace que me sienta importante, que me considere un ser único y especial con la única misión de encontrar a otros que son como yo. Pero mi búsqueda parece no acabar nunca y aunque la visión del mundo desde mi objetivo me satisface, me siento sola. Siento que me falta algo…que la sola contemplación del mundo no puede llenar mi existencia. Así que decido valorar porque aquellos a los que un día amé se niegan a compartir aquello que les ofrezco con tanto fervor.
Los busco y los encuentro ensimismados, les pregunto entre sollozos ¿Por qué habéis cambiado? ¿Por qué me habéis abandonado?
Ellos se apresuran a contestarme:
- nosotros no hemos cambiado. Tenemos nuestro propio objetivo que nos ayuda a ver el mundo con los colores que deseamos y no necesitamos compartirlo con nadie,… porque lo maravilloso del mundo es que es diferente para cada uno de nosotros, es lo que nosotros llamamos individualidad.
-¿individualidad, dices? Grandiosa palabra, parece que los sonidos que produce resbalen entre mis dientes como queriendo ser liberados, como si el hecho de no haberla pronunciado anteriormente fuese un castigo para ella y por consiguiente, para mi.

Entonces comprendí lo equivocada que estaba, este mundo posee tantos colores, olores y formas como objetivos tienen los que viven en él. Entendí que con mi objetivo solo era capaz de ver el mundo tal y como yo quería verlo…y no podía obligar a nadie a que lo viera de esa manera, porque ella... era sólo mía.

lunes, abril 24, 2006

Carta de felicitación


Querida niña:

Hoy es tu cumpleaños, y hoy más que nunca me gustaría estar cerca de ti. Sé que aunque estemos separadas entiendes perfectamente lo que siento y lo que deseo.
Como siempre me dices ¿qué son 360 kilómetros? Eso no es nada, son tres horas de tren, 45 minutos en avión y tan solo 2 segundos en contestar tu llamada.

Pienso a menudo que el hecho de que nos tengamos la una a la otra, ha sido de lo más inesperado que me ha ocurrido jamás. Fue una de esas catastróficas desdichas de las que siempre hablo, de esas que ocurren constantemente en mi vida, aquellas de las que no logro escapar, esas circunstancias fueron las que me acercaron a ti. No fue que compartiéramos un interés, ni que amaramos las mismas cosas, realmente no nos conocíamos…

Necesitaste (¿qué palabra más horrenda, verdad? “necesidad”. Lo peor de esa palabra no es pronunciarla, ni siquiera escribirla, lo verdaderamente doloroso es sentirla, y tú lo sabes mejor que nadie) un apoyo en un momento difícil y yo no pude negarme a aquella cara de inocencia y candidez.

Hoy las cosas han cambiado. Nos hemos descubierto poco a apoco, como si se tratase de dos amantes que comienzan disfrutando de su pasión mientras comparten todo lo demás con otras personas. Amantes que solo comparten una inexplicable atracción, nunca antes sentida por nadie más, pero que al mismo tiempo temen que sea eso lo único que les una y que cuando la pasión decaiga acaben perdiéndose mutuamente sin poder remediarlo.
Pues bien, hemos dejado de escondernos, hemos dejado de disfrutar solo de nuestro cuerpo, para descubrir que hay muchas más cosas que nos mantienen unidas. ¿Pero no sientes que ahora el miedo es mucho mayor? Porque no solo perderíamos esa atracción sino que también todo lo que hemos estado construyendo juntas.

He ganado mucho miedo al ir conociéndonos, pero también y de forma contradictoria (como todo lo que ocurre en mi mundo) estoy cada vez más segura de que todo lo que viviremos juntas será mucho y maravilloso, como hasta ahora. He descubierto que tu felicidad, también es la mía y que tenerte a mi lado aunque en la distancia es una de mis mejores alegrías. Por eso sé que esta felicitación la llevarás hoy y siempre contigo.

Te quiero, cuídate siempre. Siempre estaré junto a ti.

PARA SANCHEZ, I.

domingo, abril 23, 2006

Maravillosas coincidencias...


Ayer fue un día de esos en los que convergen una serie de maravillosas e inesperadas coincidencias. Pasé la tarde visitando todas las librerías de la ciudad buscando libros para regalar a los seres queridos. Mientras caminaba entre esas estanterías llenas de historias no paraba de pensar en todas las historias que hasta hoy he escrito. Y soñaba que algún día aparecería mi nombre en alguno de esos libros.
Pues bien, ilusiones a parte estaba buscando un libro en concreto sobre el que tenía mucha curiosidad ya que habían hablado de él. El libro era “La filosofía en el tocador” del Marques de Sade. Una amiga me había hablado tanto de él que no podía esperar para echarle el guante, pero mi búsqueda era mucho más complicada de lo que esperaba al principio. Aquel libro parecía no existir y todos aquellos a los que les preguntaba por él me decían que no lo tenían pero que podían conseguírmelo. Pero no me di por vencida, quería ese libro y lo quería ya.

Como todo en mi vida cuando hay algo que me apasiona soy incapaz de esperar la demora de la recompensa deseada. Esta vehemencia me ha traído en el pasado muchas desilusiones pero a la vez también innumerables alegrías. Si por todo lo que uno desea hay que luchar, no se dice en ninguna parte que haya que esperar también por aquello que luchas.

Pues bien, en mi desesperada búsqueda de aquel libro me encontré recorriendo la ciudad que en estas fechas está llena de turistas. Y al final lo encontré!!! En una pequeña librería, totalmente desconocida para mí hasta entonces. Pero la encontré y no solo eso fue lo que encontré. Me encontré con un antiguo amor de hace ya muchos años, y sentí una enorme felicidad. Los dos nos quedamos mirándonos al principio como un poco extrañados, pero pronto esa sensación dio paso a la añoranza, a los abrazos y a la curiosidad por saber qué habíamos hecho los dos durante estos años en los que no habíamos mantenido contacto alguno. Estuvimos durante horas hablando sobre nuestros proyectos y sobre cómo nos había ido la vida durante este tiempo.

Durante varios momentos estuve algo recelosa puesto que nuestra ruptura no fue algo fácil y ninguno de los dos nos comportamos correctamente por aquel entonces, pero debido a nuestra conversación parecía que nada de todo aquello hubiese pasado y que solo guardásemos en nosotros un gran cariño el uno hacia el otro.
Hablamos de literatura, de cine, de poesía, de trabajo y de lo mucho que nos habíamos echado de menos. Y personalmente, yo lo que más había echado de menos eran esas conversaciones. Fue eso lo que nos unió en su momento y no podía ser de otra forma ha sido la literatura lo que nos volvió a unir.

Sé que nuestro momento terminó ya hace mucho, pero estoy segura de que nuestros caminos se volverán a cruzar en otra librería, en alguna exposición, en alguna sala de cine…mientras los dos sigamos amando las mismas cosas eso siempre nos mantendrá juntos.

Dan Brown "loves" Sevilla

Ya era conocida la noticia de que el autor del Codigo Da Vinci (Dan Brown)
estaba escribiendo un libro ambientado en la Sevilla de los 90. Este escritor no hace honor a la verdad en sus obras, y con la excusa de vender ejemplares y engrandecer su cartera, se permite el lujo de escribir lo que le apetece sin haberse informado previamente.

El domingo 29 de Enero, en El Diario de Sevilla, salió una noticia referente
a su ultimo libro, "La fortaleza digital", que está ambientado en Sevilla y
donde se hace apología del espionaje en internet como una forma de
protegerse del terrorismo.

Hasta aquí todo puede parecer normal, pero el verdadero problema es como
enseña Sevilla al mundo:

* pag. 101 : "En la pared (se refiere a una clí­nica de salud pública), una
cesta de baloncesto colgaba fláccida de su tablero. Diseminados por el
suelo, había unas cuantas docenas de pacientes sobre catres"

Claaaaaaaaro, y los médicos juegan con las cabezas de los muertos, como el
veterinario de los Simpsons. Muy bien Dan.

* pag. 127 : "Se preguntó si debía patearse el barrio de Triana, donde los
camellos campeaban por sus fueros"

Vaya, si dijera que había ido a las 3.000 viviendas todavía, ¿pero Triana?
Sr. Brown, se está pasando al insultar uno de los barrios con mas arte y
tradición.

Y lo que dice de los españoles:

* pag. 172 : "El zumo de arándano era una bebida popular en España"

¿Zumo de arandanos? Mira, zumo de cebada fresquito y con mucho orgullo.

* pag. 337 : "¡La comunión! Los malditos españoles comulgaban al principio
de la misa!"

¿Los malditos españoles? ¿Comulgar al principio de la misa? ¿Tú no serás
tonto, no?

¿Y qué me decís de la ignorancia en la información?:

* pag. 92 : "Becket se dirigió a la calurosa explanada de baldosas de la
Plaza de España. Ante él, el ayuntamiento se alzaba entre los árboles"

Sí­, tonto del todo. ¡Pero si el Ayuntamiento está a 15 minutos andando de
la Plaza de España!. Dan, cariño, que un callejero de Sevilla lo encuentras
en internet...

* pag. 357 : "Los escalones eran sumamente empinados (se refiere a la
Giralda).
Más de un turista habí­a muerto aquí­. Esto no era Estados Unidos, Las
señales de advertencia y los pasamanos brillaban por su ausencia.Tampoco había a quien pedir responsabilidades. Esto era España"

Bueno, esto ultimo es para examen. Vayamos por partes:

Escalones en la Giralda!!!!!!!!! ¿Tú no serás tonto? (uy, perdón, eso ya se
confirmó antes).

¿Que han muerto turistas? Sí, claro. Eso sería que iban leyendo una de tus
fantasiosas novelas. Pero si en "Ángeles y Demonios" no se muere un tío que se cae de un helicóptero a miles de metros sobre el mar.... ¿se va a morir
alguien por subir rampas? ¿Qué pasa, que no los dejaban descansar? ¿Que había un tío con un látigo acelerando el paso?

¿Señales de advertencia? Anda Dan, pásate otra vez, o mejor dicho, pásate alguna vez.

¿Pasamanos? ¿Con una black&decker vas a hacer un agujero en un monumento patrimonio de la humanidad?Si quieres también ponemos Ambigú en alguna rampa.
¿Pedir responsabilidades? ¿Esto era España? Vamos a ver,¿cómo quieres que haya policías, si estaban tomando zumo de arándanos con un peta que habían pillao en Triana..? España... te vas a meter con España...

Pero si ustedes no sabéis ni quién descubrió vuestro continente, si los
policías tienen Talla XXL de tomar Donuts, y sólo queman grasa cuando
apalean a un negro o le meten un tiro a alguien. ¡Vamos, hombre!.

GRACIAS JAVI

sábado, abril 22, 2006

Verdades a las que me refiero ...


Hace mucho tiempo ya, descubrí algo que a todos nos puede ayudar. Estas son las verdades que a mi más me han ayudado, no son verdades estancadas y todos las podemos cambiar en cualquier momento y lo que es más importante adaptarlas a nosotros mismos:

La primera es: que no puedo ser quién no soy. De esta frase se deriva que todos somos de una determinada manera y que no podemos ser cómo los demás quieren que seamos, ni siquiera cómo a nosotros mismos nos gustaría ser. Muchas personas (valiosas personas) que conozco han acabado destrozándose porque no han sido capaces de entender que no pueden ser aquello que no son, aquello que sus padres, amantes o amigos esperan que sean. Solo pueden ser quienes son y mostrarnos de forma distinta con los demás solo hace que creemos un hipotético personaje que es quien está viviendo nuestras vidas por nosotros.

La segunda y directamente relacionada con la primera es: que los demás no pueden ser quienes no son. Por lo tanto es estúpido esperar que los demás se comporten como nosotros desearíamos que lo hicieran. Por que ellos son como son e intentar cambiarlos es engañarnos a nosotros mismos pues de este modo jamás los conoceríamos verdaderamente. Si eres capaz de aceptar tu libertad para actuar según tus deseos sin someterte al de los demás, también has de aceptar que el resto de personas también tienen deseos que no se corresponden con los tuyos.

Por último, la última verdad que he aprendido es: que todas las cosas buenas tienen su precio. Está claro que no solo me refiero a un coste material sino a un coste emocional, físico e intelectual. Todo lo bueno que conseguimos o que vivimos en la vida está directamente relacionado con los esfuerzos que hacemos para conseguirlo. No hay nada bueno que obtengamos sin su correspondiente precio. En cualquier relación amorosa pagamos un precio muy alto de nuestra propia individualidad y libertad, en nuestros éxitos académicos y profesionales hemos dedicado una gran cantidad de esfuerzo intelectual, por no hablar de que todos los caprichos materiales de los que gozamos nos cuestan un determinado precio…

Con esto no deseo más que compartir aquello que para mi es significativo, aquello que me ha ayudado y lo que más me ha debilitado en mi vida. Puesto que la mayor de nuestras fuerzas es siempre la mayor de nuestras debilidades.

Pero lo más interesante de todas verdades es recordar que “una verdad sin interés puede ser eclipsada por una falsedad emocionante”

miércoles, abril 19, 2006

vivir en constante cambio


Hoy he descubierto que no es tan difícil vivir en un ambiente inestable. Para mi la vida siempre se ha basado en una serie de principios claros y estables que formaban los pilares de mi existencia. Pero el deseo de derrocar esos pilares ha sido más fuerte que yo misma. Me descubrí haciéndoles pequeñas hendiduras con todo aquello que encontraba, historias de amor turbulentas, fracasos profesionales, rebasando los límites de la amistad, etc.
Pero por fin hoy he decidido romperlas completamente, mientras tomaba esa tremenda decisión una sensación de pánico recorría mi piel. Aquella sensación solo era comparable con lo que los recién nacidos deben sentir cuando llegan a un mundo nuevo, desconocido y caótico en esencia. Aunque para ellos siempre es más fácil puesto que aunque no es una decisión consciente saben que los cálidos brazos de una madre le estarán esperando. Esos brazos cálidos, esponjosos y que siempre huelen igual y de forma distinta a cualquier otra cosa en el mundo, les estarán esperando…
Pero yo he perdido esos brazos, ya no los tengo conmigo con lo que no puedo parar de sufrir y de tener miedo.
Sin embargo el miedo no me conduce a nada y el mundo que me rodea, aunque caótico es lo único que tengo si sigo ocultándome de él jamás conseguiré ser libre…jamás conseguiré ser feliz…jamás sentiré nada más que miedo...jamás podré ofrecerle mis brazos a alguien que los necesite…